Lo que esperamos de un Congreso profesional.
En septiembre tuve la oportunidad de participar del 4.º Congreso Nacional de FIRA en Puerto Madryn. Me inscribí con mucha alegría y expectativa, esperando volver con nuevas herramientas, ideas y vínculos profesionales.
Algunas cosas me gustaron, otras me decepcionaron y varias me hicieron preguntarme cuál debería ser el verdadero propósito de un congreso nacional.
Las instituciones profesionales existen para representar, acompañar, fortalecer y defender a quienes forman parte de ellas. Sin embargo, muchas veces tengo la sensación de que ese propósito se pierde de vista. Esto me lleva a preguntarme: ¿para quién se toman las decisiones? ¿A quién benefician realmente las actividades que se organizan? ¿Qué lugar ocupan las necesidades de los profesionales?
Representar una profesión no debería convertirse en una oportunidad para servirse de ella, sino en una responsabilidad de servicio.
Quizás por eso es tan importante preguntarnos dónde está puesto el foco.
Lo que sí
· Los disertantes Julio Valente y Jesica Valansi.
· El Banco Francés, que presentó una propuesta muy útil y entendió que los bancos tienen que formar equipo con nosotros.
· La empresa Garantina de seguros de caución, que dejó una herramienta concreta para evaluar y eventualmente ofrecer a nuestros clientes.
· Los stands de los sponsors.
· Los breaks estuvieron bien.
· La gestión realizada por las instituciones de nuestra provincia, que lograron que el congreso se realizara aquí.
Lo que no
Publicidad versus contenido profesional
No me molesta que un patrocinador muestre su producto. El problema aparece cuando una disertación presentada dentro de la agenda de aprendizaje se convierte, en los hechos, en una presentación comercial. En algunas exposiciones, gran parte del tiempo estuvo destinado a presentar desarrollos inmobiliarios propios.
La pregunta de fondo: ¿dónde termina el aporte legítimo de un patrocinador y dónde empieza la publicidad que ocupa el espacio que el asistente creyó destinado a capacitación?
Cuando el escenario se utiliza para bajar línea
Uno de los momentos que más malestar me generó fue una exposición en la que el disertante manifestó que no entendía cómo no nos dábamos cuenta de todo lo que Chubut tiene para explotar y desarrollar, incluyendo minería y otros proyectos de fuerte debate social y ambiental.
¿Es un Congreso Nacional profesional el ámbito para promover una posición sobre cuestiones políticas, productivas, ambientales y sociales ya discutidas hasta el cansancio en nuestra provincia? ¿Está bien que se utilice un espacio de formación para promover determinadas posiciones sobre temas que atraviesan profundamente a nuestra sociedad, sin que el debate forme parte de los objetivos anunciados del encuentro? Es más, sin que sea un debate.
Decidí retirarme de esa presentación. Aquello había dejado de ser el contenido profesional por el cual había ido al Congreso.
Una contradicción especialmente molesta: el manejo del tiempo
Quienes realmente estaban aportando material útil, herramientas y contenido profesional fueron apurados para terminar y cumplir con el tiempo.
En cambio, las exposiciones centradas en proyectos y desarrollos comerciales parecieron disponer de mayor tolerancia. Esto reforzó la sensación de que se estaba priorizando aquello que tenía un interés promocional por encima del contenido que realmente podía aportarnos valor.
Generar contactos, el famoso networking
Un Congreso Nacional reúne a profesionales de todo el país que probablemente nunca volverían a encontrarse en otro contexto. ¡Qué maravillosa oportunidad para generar relaciones, colaboración y negocios entre colegas!
Pero reunir físicamente a cientos de personas en un lugar no significa necesariamente generar comunidad. Se deben crear las condiciones necesarias para que las personas se vinculen. ¿Acaso entendemos lo que es el networking?
Mi referencia personal para hacer esta crítica
Atravesé muchos años en empresas de venta directa y tengo numerosos congresos y seminarios a cuestas. He participado de encuentros para más de 400 personas donde, además de disertantes nacionales e internacionales y herramientas concretas, se organizaban almuerzos, cenas, celebraciones y actividades pensadas para que la gente se encontrara.
Salvando todas las diferencias entre una empresa privada y una institución profesional, esas experiencias me enseñaron que un evento no es solamente poner gente sobre un escenario: también es diseñar una experiencia.
Eso lo manifestamos claramente en Emprendete 2024 y 2025, donde buscamos que todo fuera una experiencia inmersiva. Hace unos días, charlando con una colega, me dijo: “Hice más actividades en cuatro horas en Emprendete que en dos días en el congreso”.
¿Qué hubiera hecho yo?
· Separar claramente el contenido profesional de las presentaciones comerciales. Los sponsors ya tenían stands muy buenos; podían contar además con espacios específicos, fuera de los horarios centrales de capacitación, para presentar proyectos, desarrollos, productos o servicios.
· Comunicar esos espacios con transparencia: “Presentación comercial”, “Conocé este desarrollo”, “Oportunidad para colegas”, etc. Así, quien tiene interés asiste y quien no, utiliza ese tiempo de otra manera.
· Aprovechar el sábado para ofrecer talleres opcionales, incluso pagos, con determinados disertantes. Quien quisiera profundizar en un tema podría elegir hacerlo en un formato grupal y práctico.
· Incluir instancias reales de networking. No siempre es fácil acercarse espontáneamente a una persona desconocida. Para ello es necesario generar actividades que provoquen la conversación.
· Utilizar el almuerzo como parte de esa integración. No se trata solamente de «que me paguen la comida»: sentarse en mesas compartidas obliga positivamente a encontrarse, conversar, conocer colegas de otras ciudades y generar vínculos.
· Diseñar actividades de integración: dinámicas por equipos, desafíos, consignas para conocer profesionales de otras provincias u otras propuestas lúdicas. Dos días completos ofrecen muchísimas posibilidades.
· Proteger especialmente el tiempo de quienes aportan contenido y herramientas. Si alguien está enseñando algo útil, no debería ser apurado mientras una presentación comercial se extiende. Y mucho menos colocar música mientras un disertante aún está hablando, algo que interpreté como una indirecta para que terminara. Eso me pareció una falta de respeto y una clara falta de lectura sobre el interés de los asistentes.
Reconocer el trabajo de organizar, aun cuando la crítica sea fuerte
He organizado muchísimos eventos y sé perfectamente la cantidad de trabajo que hay detrás: meses de coordinación, llamados, proveedores, imprevistos y personas trabajando. Que el resultado no me haya gustado no significa desconocer ese esfuerzo.
Ese reconocimiento puede convivir perfectamente con una crítica profunda. Saber cuánto cuesta organizar un evento también permite ver cuánto potencial había para hacer algo mucho mejor.
Conclusión
¿Qué debería llevarse un colega después de invertir dos días completos y pagar una entrada? ¿Cómo se equilibra el financiamiento de los sponsors con el respeto por el tiempo y las expectativas de los asistentes? ¿Cómo se genera verdadera comunidad profesional entre colegas que llegan de distintos lugares?
Quienes asistimos también somos parte del Congreso. Tenemos derecho a decir qué nos aportó, qué nos incomodó y qué esperamos de las instituciones que convocan a nuestra profesión. Criticar no debería significar destruir: también puede ser una forma de pedir más, de imaginar algo mejor y de recordar que detrás de cada entrada hay una persona que decidió invertir tiempo, dinero y expectativas.
Es necesario preguntarnos, una vez más, para quién trabajan las instituciones profesionales. Así como en nuestro trabajo debemos poner a las personas primero, las instituciones profesionales deberían poner a los profesionales en el centro de sus decisiones. Porque si esto no sucede, corremos el riesgo de transformar espacios de representación, aprendizaje y encuentro en escenarios para otros intereses.
Cuando se organiza un Congreso Nacional, ¿queremos llenar una sala o queremos que quienes entren en ella salgan mejores profesionales y más conectados entre sí?
De eso se trata la pregunta inicial:
¿dónde está puesto el foco?