Lo que aprendí de la venta.
Todo lo que sé sobre negocios lo descubrí a través de la conexión con otros, a través de la experiencia en el proceso de servir. Luego de 30 años en ventas, aprendí y confirmé que el amor es el mejor ingrediente para una fórmula de éxito. Cabe preguntarnos entonces, ¿Qué es el éxito? Cada cual tendrá su propia definición; para mí, el éxito es la paz de mente y espíritu, y las relaciones sanas.
¿Qué es un negocio exitoso entonces?
Estoy de acuerdo con Sofía Contreras cuando dice que un negocio exitoso es el que habilita la vida que querés, a lo cual agrego, que el éxito de un negocio radica también en quedar en la mente de nuestros clientes como esa mano amiga que les alivianó la vida. Tal vez suene muy naif hablar de amor en los negocios, pero he visto a las personas más duras emocionarse hasta las lágrimas cuando les hablo de amor.
Las personas necesitamos ser escuchadas y tenidas en cuenta.
He oído a dueños de negocios decir: “Yo no tengo por qué escuchar los problemas de los demás”. Gran error, en mi opinión. Ya sea que tengas un negocio de servicios o productos, escuchar a las personas va a transformarlos en tus clientes; y si sumás a la ecuación mucho amor y paciencia, serán clientes de por vida. Tu relación con ellos le ganará a las ofertas y a las oportunidades que les acerquen otros. Ellos son tu activo más importante.
Una pregunta puede cambiarlo todo.
¿Para qué hago lo que hago?, ¿De qué forma mi negocio mejora el mundo?, ¿A quién le facilita o mejora la vida? El interés por las personas tiene mucho peso en lo que respecta a alcanzar el éxito. Si además es genuino y honesto, no tendrás límites. No concibo una vida plena ni un negocio digno sin empatía. Porque, al final, vender no es convencer ni imponer; vender es servir, es mejorarle la vida al otro, es tender un puente.
Sin esto, no se llega.
Es de vital importancia entrenar tu “posponer la recompensa”: tu esfuerzo y tu paciencia. Muchas veces vas a sentirte solo, vas a querer bajarte del barco, sobre todo en las tormentas. Una de las diferencias entre quienes llegan y quienes no, radica en que los primeros persistieron. Recordá que la persistencia le gana al talento.
La diferencia sos vos.
La respuesta es solo tuya. No existen dos historias iguales, porque como vos, tu negocio es único. Buscar el camino correcto y la armonía de tu negocio es igual a buscarlos en la vida: complejo, las líneas son finas. Entonces para avanzar evolucionando, continuá haciéndote preguntas: ¿Qué quiero?, ¿Qué necesito?, ¿Cómo quiero ser recordado?, ¿Qué estoy dispuesto a perder?. Para que tu negocio funcione, sos más importante vos que el mercado. Frases trilladas como “todo está dentro de ti” son absolutamente ciertas. No nos enseñan a escucharnos y conocernos, pero si deseas una vida y un negocio exitosos, siempre comenzá por vos.
¿Querés un negocio que viva en el corazón de las personas?
Sé honorable, compasivo y amoroso. Es el mejor consejo que puedo darte.